INTRODUCCIÓN A LA SORDERA
La sordera es una de las discapacidades físicas imperantes en la
sociedad actual. Debido a los avances y medios de trabajo que hay hoy en día,
no supone un impedimento para desarrollar labores cotidianas o de ocio para la
persona que la tiene, por eso es frecuente encontrar en las aulas de los
colegios o institutos algún chico con problemas de audición que está
completamente integrado, o gente en el propio trabajo. Anteriormente en otra
época, las personas que poseían esta pérdida de la capacidad auditiva se veían
aisladas de la población ya que no eran capaces de desarrollar actividades por
sí solos o requerían de la presencia de otra persona que ayudase y supervisase
su trabajo, por lo que gracias a las investigaciones se ha llegado a
posibilitar a estas personas a actuar en casi igualdad de condiciones respecto
al resto de la población. La pérdida auditiva puede ser bien parcial
–hipoacusia-, o bien total –anacusia o cofosis-. Así pues, una persona sorda
será incapaz o tendrá problemas para escuchar. Ésta puede ser un rasgo hereditario
o puede ser consecuencia de una enfermedad, traumatismo, exposición a largo plazo al ruid, o medicamentos
agresivos para el nervio auditivo. En contraste a esto, un niño con pérdida de la
capacidad auditiva generalmente puede responder a los estímulos auditivos,
incluyendo el lenguaje.
La comunicación temprana. La comunicación
preverbal es muy importante para la adquisición del lenguaje. Los intercambios
comunicativos se establecen desde los primeros meses de vida a través de las
rutinas diarias, pues ofrece al bebé la seguridad de la satisfacción de sus
necesidades. Estas rutinas diarias potencian la comunicación, pues se
estructuran como procesos de interacción estables, regulares, recurrentes y
limitados. Se organizan a través de una secuencia de acciones. Este grado de
estructuración, cargadas de afecto por parte del adulto, facilita al niño/a la
construcción de las primeras representaciones mentales compartidas con el
adulto. Le va a permitir reconocer la actividad, anticipar y tener expectativas. Asimismo, las niñas y niños sordos no pueden desarrollar las pautas de
entonación y percibir la relación entre sonido y visión.
Todas
estas dificultades tienden a que el adulto disminuya las expresiones orales y
los juegos de alternancia y adquiera un estilo comunicativo más controlador,
como consecuencia, la actitud del niño se vuelve más pasiva y menos interesada
en los intercambios comunicativos.
- · La adquisición de la lengua oral. El proceso de adquisición del lenguaje no se realiza de forma espontánea como la del oyente sino que debe ser planificada de forma sistemática por los adultos debido a la deficiencia auditiva del niño o la niña, resultando un proceso lento y costoso.
- · La adquisición de la lengua de signos. La evolución en el aprendizaje de la lengua de signos es similar a la lengua oral. Aún así, debido a la diferente modalidad entre lengua manual u oral se manifiestan ciertas diferencias. Las personas cuya primera lengua es la signada realizan por medio de signos un paralelismo al balbuceo que realiza la persona oyente; por lo que se puede establecer que hay una capacidad de lenguaje que se da tanto en el lenguaje oral como en el signado, evolucionando ambas de forma similar.
Tipos de
sorderas:
- Pérdida de audición leve: La palabra se percibe en una intensidad normal, pero la dificultad se presenta en voz baja o cuando el orador se aleja. Los mayor parte de los sonidos más familiares se perciben correctamente.
- Pérdida de audición moderada: La palabra solo se percibe cuando se eleva la voz. La persona sorda comprende mejor si mirar a su interlocutor. Todavía se perciben algunos sonidos familiares.
- Pérdida de audición severa: La palabra solo se percibe en voz alta cuando se pronuncia cerca de la oreja. Sólo los sonidos fuertes pueden ser percibidos.
- Sordera profunda: No hay percepción del habla. Sólo los sonidos potentes son percibidos.
- Sordera total (cofosis): La pérdida media es de 120 dB. No se percibe el sonido.
CONCLUSION
En la enseñanza escolar, es difícil encontrar a dos
alumnos iguales. Poco a poco, los estudiantes deberán educar su cuerpo y sus
movimientos para así posibilitar y asegurar un correcto desarrollo durante esta
etapa de su vida. En un todo (la clase) cada uno de los alumnos se dispone a
incorporar un conocimiento asequible y significante, pero cuando hay
situaciones en las que nos encontramos con un chico con una discapacidad, habrá
que emplear métodos adecuados para que el joven se integre a la perfección con
el resto del colectivo y pueda realizar perfectamente las actividades
propuestas. Este tipo de adaptaciones se utilizarán para adquirir dichos
conocimientos pero siempre en el contexto general de la práctica, nunca
aislados con ideas de mejorar algún aspecto de la educación sin el valor social
que debe tener. El hecho de contar con un chico con discapacidad en la clase,
no debe suponer un problema ni para el alumno ni para el profesor, sino un paso
más hacia el avance que poco a poco con el paso de los años y gracias a las
investigaciones se va consiguiendo en temas de integración escolar.


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